Cada vez más lejos de la igualdad de género

“Boludo, ¿posta que la quemaron? Jaja. Yo me acuerdo de la Romi. Y bue, se lo merecía, ¡algo habrá hecho! Ni una menos las pelotas, hay que cagarlas a todas a palos” le dijo Daniel Zalazar a un amigo a través de un audio de Whatsapp. Semanas después, Zalazar se convirtió en el asesino de su ex mujer, su suegra y su cuñada, además de herir a su hija de 7 meses.

Es por esto que comenzó a realizarse la marcha Ni Una Menos, porque todas las mujeres – y muchos hombres – se cansaron de saber que cada 20 horas una se muere por quemaduras, golpes y otros motivos  más escalofriantes. Pese a que se movilicen miles de personas en cada marcha, los casos continúan aumentando y eso pasa porque el cambio en la sociedad debe ser aún más profundo.

acosocallejero

En Argentina, con Cristina Kirchner al mando del país durante 8 años, vicepresidentas e incluso gobernadoras, se le demuestra a la sociedad que la cuestión de genero es igualitaria pero, si bien las mujeres tomaron un rol más importante en la sociedad en comparación al que se les permitía hace tan solo 15 años atrás, hay muchos aspectos que no cambiaron, como por ejemplo: el “piropo”.

“Es sumamente injusto que tengamos que aprender desde la adolescencia en adelante a mirar al piso cuando pasamos cerca de una construcción o junto a un grupo de hombres para evitar notar como sus miradas se clavan en nuestros pechos” dijo una integrante del Observatorio Contra el Acoso Callejero de Chile y con eso comprobamos que no es solamente un problema de nuestro país.

Podemos sumarle a este testimonio las innumerables ocasiones en las que hacemos oídos sordos a esos “piropos” de alta connotación sexual e incluso algunos despectivos y violentos como por ejemplo: “enana las cosas que te haría” o “vení que te hago un hijo”. Sí, es feo simplemente leerlo; imaginen lo feo que es escucharlo a diario.

La mayoría de los hombres que dicen este tipo de “piropos” piensan que a las mujeres les fascina que lo hagan, o al menos eso es lo que dejo a entrever una encuesta hecha por la Universidad Abierta Interamericana al señalar que el 6,6% de los hombres admitieron piropear y el 57,1% cree que a la mujer le gusta escuchar esos piropo. Estos porcentajes muestran como el trato sexista hacia la mujer está naturalizado en la sociedad.

Ese trato diferenciado podemos verlo día a día en el ámbito laboral. ¿Por qué la mayoría de las veces las mujeres cobramos un sueldo menor que el de los hombres? ¿Acaso no somos capaces de hacer el mismo trabajo con eficiencia? Muchos justifican ese desplante laboral para el género femenino con la típica frase: “¿Y si queda embarazada? Si tiene hijos va a querer ser madre tiempo completo y no se va a enfocar en el trabajo”. Al parecer se paga una especie de represaría por el simple hecho de formar una familia, ¿no?

Y cómo podemos pretender que esto no sea vuelva una costumbre si en televisión vemos como se deja expuestas a las chicas frente a todo tipo de comentarios y se banaliza la violencia de género.

Por un lado está el caso de algunas figuras mediáticas, como Victoria Vanucci, que denunció a su ex esposo “el Ogro” Fabbiani por violencia doméstica y poco después hizo una sesión fotográfica para una revista de la farándula con poca ropa, llena de sangre y heridas realizadas con maquillaje.

Por otro lado, está el típico comentario que se le hace tanto a las mujeres que trabajan en los medios como a todas las mujeres del mundo: “Y así como estaba vestida era obvio que le iba a pasar. Si se viste como puta está provocando al hombre”.

Esas frases las escuchamos en la tele, en la facultad, en el trabajo, en la calle y muchas veces en nuestras propias casas. Porque para el común de la gente si ella está con muchos hombres es fácil y puta; en cambio si él sale con muchas mujeres es un groso y un ganador.

¿Qué podemos esperar de nosotros como sociedad si todavía se recuerda a Monzón como un ídolo después de haber asesinado a su esposa o si se le dice “¡genio!” al Bambino Veira, pese a que cometió una violación?

En conclusión, si queremos cambiar la situación que atravesamos en el país y lograr que frenen los femicidios, hay que realizar un cambio profundo a nivel social que costaría muchos años de educación y re-educación. Porque si tanto los hombres como las mujeres seguimos repitiendo frases como: “las mujeres conducen mal”, “una mujer es muy emocional como para poder trabajar”, “las mujeres cocinan y los hombres traen la plata”, “una mina no puede ser periodista de deportes porque no saben nada de fútbol” o si seguimos bajando la mirada ante las groserías que nos dicen en la calle, cada vez vamos a estar más lejos de una igualdad de género -aunque lamentablemente, por miedo, a veces no nos queda otra que hacerlo-.

– Otra como vos ❤

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s